Grandeza
Cierta vez Rav Iojanan viajaba junto a Rav Jia Bar Aba desde Tiberia hasta Tzipori.
Al pasar por un campo Rav Iojanan le dijo a su acompañante: – Este campo que observas, era mío, y lo vendí para estudiar Torá. Siguiendo el camino pasaron por un olivar y le dijo lo mismo; por último pasaron por un viñedo y repitió lo antedicho. Rav Jia comenzó a llorar a lo que Rav Iojanan le preguntó el motivo, y este le respondió: – ¿Cómo pudo vender todo lo que tenía? ¿Qué va a hacer en su vejez?
Rav Iojanan le dijo: -Muy fácil, yo cambié algo que fue creado en seis días, por algo que fue entregado en cuarenta días (la Torá).
Al fallecer Rav Iojanan, se dijo:
si una persona diera toda su riqueza pra comprar el amor que Rab Iojanan le tenái a la Torá, sería despreciado, ya que no existe riqueza tal que ueda comprar ese amor.
Maase Abot - Relatos Jasídicos, (c) Edit. Benei Sh